
El principio de superposición de estados fue introducido formalmente en 1926 por el físico austriaco Erwin Schrödinger como consecuencia de su famosa ecuación de onda. Antes, el fenómeno de superposición ya era bien conocido en ondas clásicas, pero Schrödinger fue el primero en sugerir que las partículas también podían comportarse de manera similar. Más tarde, propuso el experimento mental del gato que está vivo y muerto a la vez para mostrar lo extraña que resulta esta idea aplicada a un objeto grande.
Cuando dos piedras lanzadas al agua generan ondas circulares, estas se superponen, creando zonas de ondulación reforzada y debilitada. De manera análoga, un estado cuántico puede ser una mezcla de varias 'imágenes' ondulatorias a la vez. En aislamiento, la partícula permanece en esa forma difusa. Pero al medir, por ejemplo, su energía o posición, la mezcla se convierte instantáneamente en un valor único definido: esto se denomina colapso de la superposición.