
La idea de que existan lunas alrededor de exoplanetas surgió al mismo tiempo que la idea de los exoplanetas. Los primeros intentos serios de detectar una exoluna comenzaron en la década de 2000 con el lanzamiento del telescopio Kepler. Aún no hay un descubrimiento ampliamente aceptado, pero hay varios candidatos que requieren confirmación.
Cuando un planeta con un satélite pasa por delante de la estrella, la luna añade una pequeña caída en la curva de luz. El efecto es apenas perceptible, como la sombra de un pequeño pájaro sobre el fondo del Sol, pero los instrumentos precisos pueden detectarlo. Además, la gravedad de la luna hace que el planeta se balancee, lo que provoca que los momentos de inicio de los tránsitos se desplacen ligeramente.
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