
Los astrónomos ya notaban los cúmulos al elaborar catálogos de nebulosas. En la década de 1930, Fritz Zwicky midió las velocidades de las galaxias en el cúmulo de Coma y descubrió que la masa visible no era suficiente para evitar que se dispersaran. Así surgió la hipótesis de la existencia de la materia oscura, una sustancia invisible.
Al igual que las gotas de agua en una nube se unen para formar gotas más grandes, las galaxias se atraen entre sí y forman cúmulos. La gravedad las mantiene juntas, pero la masa visible no es suficiente, por lo que se supone que existe una masa adicional invisible: la materia oscura.