
La idea surgió a finales de los años 1960, cuando los físicos buscaban describir la interacción fuerte, la fuerza que mantiene unidos los núcleos atómicos. Observaron que una fórmula propuesta por Gabriele Veneziano describía interacciones similares a la vibración de cuerdas. En los años 1980-1990, la teoría se convirtió en candidata a 'teoría del todo', prometiendo unificar todas las fuerzas fundamentales.
En condiciones normales, las cuerdas no son visibles: su tamaño es del orden de 10⁻³⁵ metros, inimaginablemente pequeño. La teoría predice que a energías extremas, comparables a las del Big Bang, las cuerdas se estiran y sus efectos se vuelven perceptibles. Analogía: si se calienta fuertemente una cuerda de guitarra, esta resonará en una frecuencia nueva que antes era inaudible.