La constante de Hubble (la velocidad de expansión del universo) sigue siendo objeto de debate: diferentes métodos dan valores incompatibles. En este trabajo se reanaliza la 'escalera de distancias' basándose únicamente en cefeidas y su brillo, con una mejor consideración de la selección de datos y el movimiento de las galaxias. Se obtiene una estimación de H0 = 71.1 ± 1.4 km/s/Mpc, inferior al valor reciente de SH0ES y que profundiza la discrepancia con la radiación de fondo de microondas. Esto muestra que incluso una parte de los datos de la escalera puede desafiar el modelo cosmológico estándar si se tienen en cuenta correctamente las 'corrientes cósmicas'.
Medir la velocidad de expansión del Universo es como comprobar la hora con dos relojes perfectos: uno ajustado con la luz antigua de la radiación de fondo cósmico, y el otro con estrellas y supernovas. Y cuanto más precisos los comparamos, más divergen sus lecturas. Un nuevo «reloj», que funciona solo con estrellas pulsantes cefeidas, ha añadido un tercer resultado aún más inesperado.
Los astrónomos tuvieron en cuenta cuidadosamente el movimiento de las galaxias entre sí y obtuvieron una constante de Hubble de 71.1 (km/s)/Mpc. Esto es inferior al anterior estándar de referencia (73.2 de Adam Riess), pero la diferencia con el «reloj de fondo cósmico» ha aumentado hasta un nivel en el que el azar está prácticamente descartado (menos del 0.5%). Lejos de sincronizarse, la depuración del mecanismo solo ha resaltado la avería.
En 1929, Edwin Hubble usando las mismas cefeidas calculó 500 (km/s)/Mpc: resultó que confundía dos tipos de estas estrellas. Hoy no las confundimos, pero la discrepancia sugiere que en el mecanismo de los relojes cósmicos —el modelo estándar— tal vez falten engranajes.
🎯 La primera medición de Edwin Hubble en 1929 dio alrededor de 500 km/s por megapársec, siete veces más que la actual, porque desconocía la existencia de dos tipos de cefeidas.