El diamante podría convertirse en el corazón de los computadores cuánticos. Los científicos hallaron cómo leer su memoria cuántica no con luz, sino con electricidad, como una batería. Cargas ocultas almacenan información del espín durante horas, lista para entregarse a la primera solicitud. Es un paso hacia chips cuánticos del tamaño de una uña.
🎯 Las trampas electrónicas en el diamante son tan estables que la carga almacenada en ellas puede conservarse durante años, mucho más de lo que funcionan la mayoría de los instrumentos de laboratorio.
🎬 La idea de almacenar información en cristales nos resulta familiar por Superman: su Fortaleza de la Soledad usaba cristales como base de datos. Los chips cuánticos de diamante son casi lo mismo, pero en la realidad.