
Gracias a esta relación entendemos por qué el bronceado solo se produce con luz ultravioleta, no con la luz de una lámpara: los fotones ultravioleta tienen suficiente energía para arrancar electrones de las moléculas de la piel. Las células solares funcionan precisamente por el efecto fotoeléctrico: los fotones liberan electrones, creando una corriente. Los LED, por el contrario, emiten fotones cuando los electrones saltan entre niveles de energía.