Un solo átomo de rubidio actúa como detector, contando fotones individuales bajo la cegadora luz solar. Un receptor así podría ser la base para la comunicación cuántica diurna y lidares que funcionen a pleno sol.
🎯 Cada segundo, aproximadamente 10¹⁸ partículas de luz solar caen sobre un milímetro cuadrado de la superficie terrestre. El átomo-filtro las descarta todas, excepto una diminuta fracción — como un tamiz que solo retiene las pepitas preciosas.