Se reporta la observación experimental de salto de rana de vórtices en un fluido bidimensional de luz. Mediante la inyección de dos pares vórtice-antivórtice y la visualización sensible a la fase cuadro por cuadro, se registró una dinámica que coincide exactamente con el modelo de vórtices puntuales con un flujo radial externo. El control preciso de la distancia inicial entre vórtices permitió identificar configuraciones en las que el salto de rana se rompe, y determinar dos mecanismos de disipación. El primero se debe al deslizamiento de fase a altas velocidades iniciales. El segundo surge cuando la inyección de vórtices de múltiples cargas genera una onda de choque dispersiva, que se convierte en una fuente constante de fallos de fase. Estos resultados profundizan la comprensión de la dinámica de vórtices y los procesos disipativos en sistemas superfluidos.
El helio superfluido helio fluye sin fricción, y en él nacen vórtices — embudos microscópicos, parecidos a los remolinos en el agua. Dos de estos vórtices pueden jugar a la pídola: uno salta sobre el otro, y brincan en círculo. Este juego fue predicho por Richard Feynman en la década de 1950. Solo ahora se ha podido ver directamente.
Ahora los físicos han organizado la pídola en «luz líquida», un medio donde la luz se comporta como un fluido superfluido. Crearon los vórtices con un láser y siguieron su movimiento con una cámara ultrarrápida. Cuando aceleraban demasiado los vórtices, se producía un empujón brusco: una onda de choque. El juego se rompía: los vórtices chocaban y desaparecían, liberando calor. Es la única forma en que un fluido tan ideal pierde energía. La filmación de alta velocidad ayudó a capturar el momento.
El descubrimiento ayuda a entender cómo se atenúa el movimiento en medios superfluidos y podría llevar a la creación de sensores de rotación ultraprecisos.
🎯 Feynman predijo la pídola de vórtices mientras reflexionaba sobre los misterios de la turbulencia, y solo ahora se ha visto físicamente, en luz láser.
🎬 La luz líquida es casi como un sable de luz de la ciencia ficción, donde la energía se vuelve tangible.