En cualquier cocina hay un hervidor, pero pocos preparan hierbas con agua por la que acaba de pasar una descarga eléctrica. Eso es exactamente lo que hicieron los investigadores con hojas de neem y tulsi, plantas que en la India se han usado durante siglos como remedios naturales. Primero "activaron" el agua con plasma: hicieron pasar por ella una descarga eléctrica luminosa, parecida a un rayo en miniatura. Luego prepararon las hierbas en esa agua y observaron qué cambiaba.
Resultó que, después de diez minutos de tratamiento, las infusiones contenían más polifenoles y flavonoides, sustancias que protegen las células del envejecimiento y ayudan a combatir los microbios. Pero si se dejan las hierbas en el agua activada durante más de quince minutos, los compuestos valiosos comienzan a descomponerse. Es decir, existe una "ventana" de tiempo precisa en la que el efecto es máximo. El agua, además, se acidifica ligeramente y su potencial redox cambia, lo que también influye en las propiedades de la infusión.
Las pruebas con bacterias mostraron que las infusiones tratadas inhiben mejor el crecimiento de Escherichia coli y Staphylococcus aureus. Para ello se necesitó una concentración menor de infusión de lo habitual. Esta tecnología "verde" no utiliza productos químicos y podría sustituir a los conservantes sintéticos en los alimentos o servir de base para nuevos agentes antibacterianos.
Así, una simple descarga eléctrica convierte una infusión de hierbas común en un remedio natural más potente. El agua que ha pasado por el plasma actúa como un jardinero cuidadoso: no solo riega la planta, sino que despierta en ella fuerzas protectoras ocultas.
En la India, el neem y el tulsi se conocen como la "farmacia del pueblo": sus hojas se mastican para refrescar el aliento, se añaden al té para los resfriados e incluso se colocan entre los granos para ahuyentar a los insectos.