Las observaciones cosmológicas dicen que la masa total de todos los tipos de neutrinos es diminuta, pero los experimentos de oscilaciones requieren que sea notablemente mayor. Esta contradicción se puede resolver si los neutrinos se desintegran con el tiempo en partículas más ligeras e invisibles — como invitados que desaparecen en una fiesta. Esta hipótesis elimina las restricciones sobre la masa y reconcilia los datos. Entonces, ¿los neutrinos podrían ser más pesados de lo que pensábamos?
En los años treinta, Pauli comprendió: sin unas diminutas partículas fantasmales, la energía de las estrellas no cuadraba. Así nacieron los neutrinos, viajeros intangibles que lo atraviesan todo. Deben tener masa, de lo contrario no podrían transformarse unos en otros, pero las observaciones de la expansión del Universo mostraban que su peso total es casi nulo. Sin embargo, los experimentos de laboratorio insistían en una cifra mayor.
Un nuevo estudio compara los neutrinos con papas en un saco agujereado. Si la mitad de los tubérculos se pierde por el camino, al pesar el resto, faltará una parte. Así ocurre en cosmología: si los neutrinos se desintegran en partículas completamente invisibles en un plazo de diez millones a mil millones de años, hoy solo medimos la fracción que sobrevivió. Los datos recientes del sondeo DESI y de la radiación del Big Bang permiten una masa hasta cuatro veces mayor que la anterior, suficiente para que la disputa se apague.
Un giro inesperado: la desintegración en los tipos conocidos de neutrinos apenas ofrece ventaja. El saco sigue pareciendo lleno. Esto sugiere que la naturaleza esconde en él algo más allá del Modelo Estándar: partículas que aún desconocemos. Es allí donde debemos orientar la búsqueda.
🎯 En el Universo hay casi tantos neutrinos como fotones de la radiación de fondo, unos 330 por centímetro cúbico.