Novedades: simulaciones mostraron que los chorros supersónicos (jets) del centro de la galaxia Circinus pueden crear burbujas gigantes, similares a las misteriosas burbujas de Fermi en la Vía Láctea. Resultado: en 0.95 millones de años, los jets inflan ondas de choque en el gas intergaláctico, y la forma de las burbujas en la simulación coincide casi perfectamente con las observaciones reales en radio y rayos X. Por qué es importante: antes se suponía que esas burbujas eran resultado de vientos estelares, pero los nuevos datos (por ejemplo, un punto brillante en el centro y la orientación de las burbujas) apoyan justamente el modelo de chorros. Es como si corrientes invisibles del agujero negro inflaran burbujas en la atmósfera galáctica.
En la fragua del herrero, un chorro de aire aviva las brasas y las ondas de choque expulsan burbujas de gas incandescente. En los centros de las galaxias, un agujero negro supermasivo dirige el mismo proceso. Sus estrechos chorros de plasma, como el fuelle del herrero, perforan el espacio circundante y crean burbujas visibles en rayos X.
Los astrofísicos simularon cómo surgen las misteriosas burbujas en la galaxia Circinus y probaron tres versiones: chorros del agujero negro, vientos del núcleo activo y brotes de formación estelar.
La comparación de imágenes virtuales de rayos X con las reales mostró coincidencia incluso en la composición cromática, que se estudia mediante espectroscopia (la descomposición de la luz en colores). Así, los agujeros negros resultan ser los principales escultores de estas estructuras, empleando solo una ínfima fracción de su materia, pero su creación se extiende a lo largo de miles de años luz.
🎯 La energía de estas burbujas equivale a la emisión conjunta de cientos de millones de estrellas, pero toda ella proviene de una región no mayor que el sistema solar.