
La idea de un objeto del que ni siquiera la luz puede escapar se remonta al siglo XVIII (John Michell y Pierre-Simon Laplace). Sin embargo, la comprensión moderna comenzó con las soluciones de las ecuaciones de Einstein halladas por Karl Schwarzschild en 1916, quien obtuvo la solución exacta para un agujero negro esféricamente simétrico. El término 'agujero negro' fue acuñado por John Wheeler en 1967. En los años 70, Stephen Hawking demostró que los agujeros negros pueden emitir energía (radiación de Hawking), y Jacob Bekenstein los relacionó con la entropía.
Imagina el espacio-tiempo como una lámina de goma estirada. Un cuerpo masivo la hunde, y un agujero negro es una cavidad tan profunda que incluso los rayos de luz ruedan hacia adentro y no pueden salir. Todo lo que cruza el horizonte de eventos cae al centro, la singularidad, donde la densidad es infinita. Esta analogía ilustra cómo la gravedad curva el camino de la luz y la materia.