Un vaso de agua y un vaso de gelatina se ven igual, pero se comportan de manera distinta. Así ocurre con el tejido prostático: en un corte habitual bajo el microscopio se ven tanto las glándulas tumorales como el soporte que las rodea: el tejido conectivo. Antes, el patólogo solo observaba las glándulas y consideraba el soporte como un simple fondo.
El programa PROTAS se entrenó con miles de imágenes y encontró en ese "fondo" cambios importantes. Alrededor de un tumor agresivo, el tejido conectivo se vuelve más denso, sus fibras se enredan y las células aumentan de tamaño. Es como cuando alrededor de una obra crecen una valla y caminos de acceso: el tumor reorganiza su entorno según sus necesidades.
El principal beneficio es la predicción. Si antes de la cirugía se observa en el corte de biopsia que el tejido conectivo ya está reorganizado, el riesgo de recurrencia es mayor. PROTAS calcula este riesgo tan bien como los indicadores actuales, y a veces mejor. Así, un simple portaobjetos de vidrio se convierte en un mapa del futuro de la enfermedad.
El estroma reactivo no es un andamio pasivo, sino un participante activo: sus células pueden contraerse y tirar del tumor, ayudándolo a invadir los tejidos vecinos.