Imagina que el clima de Marte funcionaba como un antiguo horno autorregulable: se calentaba y luego se enfriaba. La investigación muestra que esos ciclos pudieron crear ríos y lagos hace entre 3.000 y 4.000 millones de años. ¿Podría un mecanismo similar explicar otros misterios del Planeta Rojo?
Durante mucho tiempo, el clima del antiguo Marte fue un misterio: los cauces de ríos secos hablaban de agua, pero los modelos no podían explicar cómo apareció allí, ya que hace 4 mil millones de años el Sol brillaba un 30% menos. Un nuevo estudio muestra que el planeta se balanceaba como en un columpio entre largas glaciaciones y cortas épocas húmedas.
El culpable de estos vaivenes era el dióxido de carbono. En los períodos fríos se fijaba en las rocas y Marte se congelaba. Luego los volcanes expulsaban el gas de vuelta, provocando un calentamiento brusco. Por la superficie corrían corrientes de agua, excavando los valles que vemos hoy. Cada deshielo duraba menos de lo que existe la especie humana — apenas unos millones de años, pero lo suficiente para dejar una huella visible.
Los científicos tuvieron en cuenta que el Sol se volvía más brillante con el tiempo y que el eje de Marte oscilaba fuertemente. Los cálculos mostraron que el balancín climático funcionó varias veces, lo que explica las distintas edades de los valles. Sin embargo, con cada ciclo parte de la atmósfera escapaba al espacio, y al final el planeta se congeló para siempre. Hoy Marte es un desierto helado, pero bajo la superficie aún pueden esconderse restos de hielo antiguo.
🎯 El eje de Marte oscilaba fuertemente, a veces exponiendo los hielos a los rayos directos del Sol, lo que añadía brusquedad al balancín climático.
🎬 Esta imagen resuena con las representaciones del antiguo Marte de la ciencia ficción, donde una civilización moribunda luchaba contra la sequía que avanzaba.