En el modelo de inflación multi-etapa con monodromía axiónica (donde el axión es candidato a materia oscura y la monodromía crea un potencial cíclico), una breve desaceleración antes de la última etapa produce un pico agudo en el espectro de ondas gravitacionales primordiales. Este pico cae en el rango de frecuencias accesible para los interferómetros terrestres planeados, como el Einstein Telescope y el Cosmic Explorer. El pico es tan pronunciado que se puede comparar con un eco fuerte de una pequeña «falla» en la expansión del universo recién nacido.
Inmediatamente después de nacer, el Universo no solo se expandió, sino que se infló a una velocidad inimaginable. Esta etapa, llamada inflación, fue propuesta por Alan Guth. Los nuevos modelos comparan el proceso con inflar un globo a tirones. Si entre tirones el émbolo se detiene un instante, el globo se contrae y produce un fuerte chasquido. Así también el Universo: una pausa fugaz deja un estallido de ondas gravitacionales — un temblor del propio espacio.
A lo largo de las eras, las ondas se estiraron junto con el cosmos y ahora vibran a frecuencias accesibles para futuros detectores. Instrumentos como el Einstein Telescope captarán no golpes individuales, sino un zumbido de fondo continuo.
La señal captada será la primera prueba directa de cómo se desencadenó el Big Bang y se formó la estructura del universo.
Es sorprendente: las vibraciones nacidas en ese instante inaprensible pronto podrán ser registradas en la Tierra.
🎯 El retraso que generó estas ondas fue miles de millones de millones de veces más breve que el tiempo que tarda la luz en atravesar un átomo.