Un muón es como un electrón, pero 207 veces más pesado. Cuando entra en la materia, se frena como una bala en un banco de arena y, en cada giro de su trayectoria, emite rayos X. Gracias a esos rayos se puede saber qué átomos ha encontrado el muón: así funciona el método llamado MIXE. Permite ver el interior de un objeto sin desmontarlo, como una radiografía de materiales.
Tres programas informáticos —SRIM, GEANT4 y PHITS— calcularon cómo se detienen los muones en una batería de iones de litio en capas. La batería está formada por capas de distintos materiales, como un pastel de hojaldre. Los tres programas mostraron un panorama similar: los muones penetran hasta una cierta profundidad, e incluso los bordes abruptos entre capas no desvían el cálculo. El experimento con el espectrómetro GIANT confirmó que los programas no mienten.
A pesar de ese error, PHITS reproduce fielmente el brillo y la forma del espectro, el patrón de líneas de rayos X. Y eso significa que, con ese patrón, se puede identificar cada elemento de la batería. Basta con corregir el desplazamiento de energía para que el programa se convierta en una herramienta precisa de análisis no destructivo de materiales, desde baterías hasta artefactos antiguos.
Los muones nacen en las capas altas de la atmósfera cuando los rayos cósmicos chocan contra ellas. Cada segundo, aproximadamente un muón atraviesa la palma de tu mano.
En la novela de Arthur C. Clarke 'La luz de otros días', los protagonistas usan partículas para ver a través de cualquier barrera: el análisis con muones se acerca a esa idea.