Un pulso de luz en una fibra óptica es como el disparo de una pistola de salida: corto, seco, imposible de confundir con el silencio. Ese tipo de pulsos es lo que emite la nueva neurona artificial construida sobre un chip de silicio. Está hecha de un cristal de fosfuro de galio, un material que puede vibrar y transmitir luz al mismo tiempo.
Cuando se aplica una señal débil al dispositivo, permanece en silencio. Pero si la señal supera un umbral, el cristal emite un destello de luz, como una célula nerviosa que responde a un estímulo. La intensidad del destello no se puede modificar: siempre es la misma. Esto se llama 'todo o nada', como un disparo: o se produce o no. Los científicos han comprobado que la neurona puede acumular señales débiles y que, tras el destello, no responde a nuevos estímulos, como un corredor fatigado después de un sprint.
Estas neuronas de luz son necesarias para computadoras que se ubican junto a los sensores, en cámaras, robots y relojes inteligentes. Consumen muy poca energía y responden sin demora. Además, el dispositivo está fabricado sobre el mismo silicio que los chips convencionales, por lo que puede producirse en las mismas fábricas. Es un paso hacia máquinas que piensan como el cerebro, pero hablan el lenguaje de la luz.
La neurona artificial responde a la señal en milmillonésimas de segundo, más rápido de lo que tarda un parpadeo.