Un trozo de material brilla en azul. Lo calientas y la luminiscencia se vuelve verde, como si alguien hubiera cambiado el color en un semáforo. Así funciona el nuevo termómetro luminiscente descrito en el artículo.
Dentro del material hay iones de terbio, un metal de tierras raras que sabe brillar. A temperatura ambiente emiten luz azul. Pero al calentar por encima de unos 27 °C, la red cristalina del material se reorganiza ligeramente. Los iones de terbio quedan en nuevas posiciones y entre ellos se activa un proceso que apaga la emisión azul y enciende la verde.
Este material puede usarse como un sensor de temperatura simple y visual. Por ejemplo, recubrir una pieza que no debe sobrecalentarse y vigilar su color. O capturar un mapa térmico con una cámara digital normal, separando los canales azul y verde, sin costosos instrumentos infrarrojos.
Una lucecita azul que se vuelve verde con el calor: una forma sencilla de ver la temperatura con tus propios ojos.
El terbio debe su nombre a la aldea de Ytterby, en Suecia, donde se encontró el mineral que contenía este elemento. Allí también se descubrieron otros tres metales de tierras raras: itrio, erbio e iterbio.