
La temperatura como un flujo continuo de fotones
La temperatura parece algo congelado: la materia tiene una temperatura y ya está. Pero si miramos de cerca, el equilibrio térmico se parece a una cascada que desde fuera parece inmóvil, aunque en realidad es un flujo continuo de agua. Así, cualquier cuerpo con energía finita intercambia fotones sin parar con su entorno.