Un cristal piezoeléctrico clásico utilizado como material modelo para estudiar el efecto fotogalvánico.El titanato de bario (BaTiO₃) es un óxido cristalino que pertenece a una clase de materiales llamados ferroeléctricos. En su fase ferroeléctrica, posee una polarización eléctrica espontánea que puede invertirse mediante un campo eléctrico aplicado. También es piezoeléctrico, lo que significa que la tensión mecánica genera un voltaje eléctrico, y viceversa. Debido a estas propiedades, el titanato de bario es un material modelo para estudiar el efecto fotogalvánico: la generación de una corriente eléctrica constante en un cristal cuando se ilumina con luz, sin necesidad de voltaje externo. Este efecto surge de la estructura cristalina asimétrica, que permite que la luz impulse a los portadores de carga en una dirección preferente.
El titanato de bario fue descubierto durante la Segunda Guerra Mundial, de forma independiente en Estados Unidos, la Unión Soviética y Japón, alrededor de 1943-1944. Sus propiedades ferroeléctricas se identificaron poco después, convirtiéndolo en el primer cerámico ferroeléctrico y en una piedra angular de la electrónica moderna.
El efecto fotogalvánico en el titanato de bario se basa en su estructura cristalina no centrosimétrica. Cuando se absorbe luz, esta excita electrones desde la banda de valencia hasta la banda de conducción. En un material simétrico, estos electrones excitados se mueven aleatoriamente, sin producir corriente neta. Pero en el titanato de bario, la falta de simetría de inversión implica que la probabilidad de que un electrón se mueva en una dirección es mayor que en la opuesta. Esta asimetría, combinada con la polarización ferroeléctrica del material, crea una deriva neta de los portadores de carga, resultando en una fotocorriente medible. La dirección y magnitud de esta corriente dependen de la polarización de la luz y de la orientación del cristal.
El titanato de bario se utiliza ampliamente en condensadores cerámicos multicapa, sensores y actuadores piezoeléctricos, y dispositivos ópticos no lineales. En investigación, sirve como banco de pruebas para comprender los efectos fotovoltaicos en ferroeléctricos, lo que podría conducir a células solares más eficientes.
El coeficiente piezoeléctrico del titanato de bario es tan fuerte que una película delgada de este material puede generar suficiente voltaje para alimentar sistemas microelectromecánicos (MEMS) solo con vibraciones mecánicas.




















