Los glaciares no se oscurecen solo por el hollín. En su superficie viven diminutas algas que, con el calentamiento, proliferan y vuelven el hielo oscuro. El hielo oscuro absorbe más luz solar, se derrite más rápido y calienta aún más el planeta. Es como una camiseta negra al sol, que se calienta más que una blanca.
El segundo protagonista del sobrecalentamiento son los bosques. Los árboles absorben dióxido de carbono, pero tienen un límite. Cuando hace demasiado calor, las plantas crecen peor y absorben menos gas. Entonces queda más dióxido de carbono en el aire, retiene el calor y hace aún más calor. Los bosques no tienen tiempo de adaptarse.
Los científicos unieron estos dos bucles en un solo modelo informático: temperatura, dióxido de carbono y vegetación. Con emisiones fuertes, el modelo no se calienta suavemente, sino que salta bruscamente a un nuevo estado: un 'invernadero' ardiente. El punto de inflexión llega cuando el hielo se oscurece por las algas y los bosques dejan de absorber carbono.
Esto no es un pronóstico para mañana, sino una advertencia: el clima tiene un umbral oculto. Si se cruza, puede que no haya vuelta atrás. La camiseta de hielo se volverá negra y ya no volverá a ser blanca.
Las algas microscópicas del hielo pueden teñir un glaciar entero de rojo o verde en una temporada; incluso se ve desde el espacio.