La transferencia de energía térmica entre regiones de diferente temperatura.El flujo de calor, o transferencia de calor, es el movimiento espontáneo de energía térmica desde una región de mayor temperatura hacia una de menor temperatura. Ocurre mediante tres mecanismos: conducción (contacto directo), convección (movimiento de fluidos) y radiación (ondas electromagnéticas). El flujo de calor es un pilar de la termodinámica, que gobierna desde los climas planetarios hasta el funcionamiento de motores y refrigeradores. La segunda ley de la termodinámica dicta que el calor fluye naturalmente en una dirección, de lo caliente a lo frío, a menos que se aplique trabajo externo.
El estudio del flujo de calor comenzó con los primeros termómetros en el siglo XVII, pero las leyes cuantitativas surgieron en el siglo XIX. Joseph Fourier formuló su ley de conducción de calor en 1822, y el trabajo de Sadi Carnot sobre motores térmicos sentó las bases de la termodinámica.
A nivel microscópico, el calor es la energía cinética de las partículas. En la conducción, las partículas energéticas chocan con sus vecinas, transfiriendo energía. La convección implica el movimiento en masa de fluidos que transportan energía térmica. La radiación emite fotones que llevan energía a través del espacio vacío. La tasa de flujo de calor depende de la diferencia de temperatura, las propiedades del material (conductividad térmica) y la geometría, según lo describe la ley de Fourier para la conducción y la ley de Stefan-Boltzmann para la radiación.
Los principios del flujo de calor se utilizan en el diseño de intercambiadores de calor, aislamiento térmico, sistemas de refrigeración para electrónica, y en la comprensión del cambio climático y los patrones meteorológicos.
El calor puede fluir 'hacia atrás' en ciertos sistemas cuánticos, donde la energía se mueve de lo frío a lo caliente debido a correlaciones cuánticas, como se ha demostrado en experimentos recientes.











