En el centro de la galaxia NGC 4278 hay un agujero negro que expulsa dos chorros de plasma, como un cañón gigante que dispara partículas al espacio. Estos chorros aceleran partículas hasta energías que ningún acelerador terrestre podría soñar. Recientemente, el observatorio LHAASO captó de esta galaxia una radiación muy dura, de esas que nacen cuando las partículas en el chorro chocan con algo y ceden energía a la luz.
El telescopio Swift siguió a la galaxia y vio que se comporta tranquila: el flujo de rayos X es débil, como brasas que se apagan. Pero cuando los científicos intentaron explicar toda la radiación con un modelo simple —que los electrones en el chorro se iluminan a sí mismos—, el resultado se quedaba corto. Para cuadrar las cuentas, habría que suponer que el chorro viene hacia nosotros a una velocidad desenfrenada, casi la de la luz. Eso es raro.
Entonces los autores probaron otro escenario. Alrededor del agujero negro hay un disco débil pero caliente: no brilla con intensidad, pero emite muchos fotones invisibles. Los electrones del chorro chocan con esos fotones y les suben la energía, como una raqueta de tenis impulsa la pelota. Esa luz "externa" lo explica todo sin velocidades disparatadas y con una potencia de chorro moderada.
Los científicos calcularon cuántos neutrinos podría captar el detector IceCube en 15 años. En el escenario con luz externa, sale aproximadamente 0.001 neutrinos, es decir, lo más probable es que ninguno. Pero si en el chorro hay más protones de lo previsto, o si la galaxia a veces estalla, las probabilidades aumentan. Las observaciones futuras ayudarán a entender si estas galaxias débiles son realmente fábricas ocultas de neutrinos.
Los neutrinos son tan escurridizos que cada segundo, billones de estas partículas del Sol atraviesan tu uña sin que sientas nada.
En la novela "El problema de los tres cuerpos", los extraterrestres usan partículas aceleradas a velocidades relativistas para comunicarse, algo parecido a cómo los chorros de las galaxias difunden información sobre sus agujeros negros.