El abeto en el Sol: cómo una llamarada dibuja un patrón de ondas de radio ✎ exprés

Original: "Herringbone structures during an X-class eruptive flare"
arXiv:2602.01117 · 2026-02-01 · arXiv non-exclusive · análisis propio · 2 min
Una llamarada solar expulsó una nube de plasma y en el rango de radio apareció un patrón que parece un abeto.

📄 Mostrando la versión "Simple" — "Avanzado" aún no está lista. Añádelo a favoritos para ayudar a priorizarla.

El 31 de diciembre de 2023, en el Sol se produjo una llamarada de la clase más alta: una que en pocos minutos libera la energía de miles de millones de bombas atómicas. Junto con ella, se desprendió de la superficie una enorme protuberancia: una nube de gas incandescente que salió disparada desde el Sol a casi 3000 kilómetros por segundo. Esa eyección, como una lancha a toda velocidad, creó una onda de choque frente a sí en la corona solar.

En ese momento, los radiotelescopios en la Tierra captaban señales del Sol. Y en ellas apareció un patrón que parece un abeto: ráfagas de radio cortas que en el gráfico 'frecuencia-tiempo' se extienden hacia arriba y hacia abajo, como ramas. Estos patrones se llaman 'espina de pez'. Surgen cuando la onda de choque atrapa electrones y los acelera a velocidades enormes, hasta un cuarto de la velocidad de la luz. Los electrones acelerados emiten ondas de radio, y por su frecuencia se puede saber dónde ocurrió la aceleración.

Las ráfagas de radio en forma de 'abeto' duran solo unos segundos cada una, pero todo el conjunto se mantuvo durante unos cuatro minutos. En ese tiempo, la onda de choque recorrió una distancia comparable al radio del Sol.

Los científicos notaron que las 'ramas' del abeto no aparecían de manera uniforme, sino con una periodicidad de unos 20 segundos. Esto significa que la onda de choque aceleraba electrones no de forma continua, sino en porciones, como si alguien pisara el acelerador rítmicamente. Esa intermitencia ayuda a entender cómo se transfiere la energía de la llamarada a las partículas.

Este caso es especialmente interesante porque el 'abeto' coincidió con el momento en que la onda de choque apenas se estaba formando. Los científicos pudieron medir la altura a la que ocurría: unas tres cuartas partes del radio del Sol sobre la superficie. Y esa altura coincidió exactamente con la posición del frente de la eyección. Resulta que las señales de radio son una especie de 'ecosonda' que muestra dónde está la onda de choque y cómo acelera las partículas.

Estas observaciones ayudan a comprender mejor cómo las llamaradas solares afectan el clima espacial. Los electrones y protones acelerados pueden llegar a la Tierra y dañar satélites o incluso interferir con las comunicaciones de radio. Y si aprendemos a leer los 'abetos' en el Sol, podremos avisar con antelación de estos eventos.

La velocidad de la eyección de plasma en este evento fue de unos 2850 km/s. Eso es casi el 1% de la velocidad de la luz: en un segundo, la nube recorre la distancia entre Madrid y Londres.

En el relato de Arthur C. Clarke 'Viento solar', una gigantesca eyección del Sol lleva partículas cargadas hacia la Tierra, y los protagonistas deben lidiar con su fuerza invisible pero destructiva.

Científicos
Ludwig BoltzmannCecilia Payne-GaposchkinMichael FaradayHendrik LorentzJocelyn Bell BurnellJoseph von Fraunhofer
Conceptos
erupciones cuasiperiódicas eyección de masa coronal erupción solar estallido rápido de radio pulso de rayos X destello de helio destello de rayos X curvas de luz de supernovas formación de remanentes de supernova