Dentro de una estrella de neutrones, la materia está tan comprimida que una cucharadita pesa como una montaña. A esa presión, las partículas ordinarias (protones y neutrones) pueden transformarse en partículas exóticas llamadas hiperones. Estas partículas se parecen a los neutrones, pero contienen quarks extraños.
Durante mucho tiempo se pensó que la aparición de hiperones hacía la estrella más blanda, y que no podía ser más pesada que una masa y media solar. Pero los astrónomos observan estrellas de neutrones con dos masas solares. ¡Contradicción! Los nuevos cálculos muestran que la interacción entre hiperones puede ser no solo de atracción, sino también de repulsión. A distancias cortas se atraen, y a distancias grandes se repelen, como un muelle.
Los científicos utilizaron datos sobre núcleos con hiperones y observaciones de estrellas de neutrones para precisar las fuerzas de interacción. Resultó que la repulsión entre hiperones hace la estrella más rígida. La masa máxima crece hasta un 22 por ciento, como si una persona pudiera levantar una quinta parte más solo cambiando de postura.
Este es un paso hacia la descripción completa de la materia en los rincones más densos del universo, desde los núcleos atómicos hasta las estrellas de neutrones.
Una estrella de neutrones del tamaño de una ciudad tiene más masa que el Sol. Una cucharadita de su materia pesaría miles de millones de toneladas.
En la novela 'Schismatrix' de Bruce Sterling, las estrellas de neutrones están habitadas por seres inteligentes compuestos de materia superdensa.