Un blázar es una galaxia lejana desde cuyo centro surge un chorro de plasma dirigido casi directamente hacia nosotros. Dentro de ese chorro, las partículas se aceleran hasta velocidades cercanas a la de la luz y emiten una radiación potente. Cuando un blázar estalla, su brillo cambia decenas de veces en unas horas o días, y por la forma de ese estallido se puede deducir qué aceleró las partículas.
Los autores del trabajo construyeron un modelo simple en el que todo el estallido ocurre en un "caldero" compacto dentro del chorro. Probaron diferentes variantes: las partículas pueden inyectarse de una vez, acelerarse por una onda de choque o por empujones aleatorios, perder energía en radiación o escapar de la región. Cada escenario deja su huella en cómo cambia el brillo en diferentes longitudes de onda, desde ondas de radio hasta rayos gamma.
Particularmente reveladora es la forma del aumento del estallido: un ascenso brusco indica una inyección rápida, mientras que uno suave indica una aceleración prolongada. Al probar el método en un estallido real del blázar Mrk 421, los autores mostraron que incluso con los datos actuales se pueden distinguir los escenarios principales. Es como identificar por el sonido del motor qué le pasa a un coche: diferentes averías producen diferentes ruidos.
El blázar Mrk 421 se encuentra en la constelación de la Osa Mayor, a unos 400 millones de años luz de distancia, y sus estallidos son visibles incluso con telescopios de aficionado.
En la serie "Star Trek: Voyager", los blázares se mencionan como faros naturales que ayudan a la navegación en el espacio profundo.