
Una función que describe la probabilidad de encontrar partículas a diferentes velocidades en un gas.La distribución de velocidades describe cómo se reparten las velocidades de las partículas en un gas. En un gas ideal clásico en equilibrio térmico, esto viene dado por la distribución de Maxwell-Boltzmann, que muestra que la mayoría de las partículas tienen velocidades cercanas a un valor característico, con una cola larga que se extiende hacia altas velocidades. La distribución depende de la temperatura y de la masa de las partículas: las partículas más pesadas se mueven más lentamente en promedio, y las temperaturas más altas ensanchan la distribución. Este concepto es central en la mecánica estadística y explica fenómenos como la evaporación, las velocidades de reacción química y el ensanchamiento de las líneas espectrales.
James Clerk Maxwell derivó por primera vez la distribución en 1860, y Ludwig Boltzmann la generalizó en la década de 1870 para incluir fuerzas externas y condiciones no uniformes.
En un gas, las partículas colisionan constantemente e intercambian energía. Con el tiempo, el sistema alcanza un estado estacionario donde la probabilidad de encontrar una partícula con una velocidad dada sigue una forma funcional específica. La distribución de Maxwell-Boltzmann surge de los supuestos del caos molecular y de la igualdad a priori de las probabilidades de los estados de energía. La función de distribución f(v) da la densidad de probabilidad para la velocidad v, y se deriva del factor de Boltzmann exp(-E/kT) combinado con la densidad de estados en el espacio de velocidades. La velocidad más probable, la velocidad media y la velocidad cuadrática media están todas relacionadas con la temperatura y la masa.
La distribución de velocidades se utiliza para calcular las tasas de efusión en sistemas de vacío, para modelar la dinámica de gases en astrofísica y para diseñar experimentos con haces moleculares.
La distribución de velocidades explica por qué algunas moléculas en la atmósfera terrestre se mueven lo suficientemente rápido como para escapar de la gravedad, razón por la cual los gases ligeros como el hidrógeno y el helio son escasos en nuestra atmósfera.










