El electrón dentro de una molécula se comporta como un imán diminuto, y su 'fuerza' se puede medir con una precisión enorme. Los físicos tomaron el ion molecular HD⁺ —un núcleo formado por un protón y un deuterón (hidrógeno pesado), alrededor del cual gira un único electrón— y lo colocaron en un campo magnético intenso de 4 teslas (aproximadamente 80 mil veces más fuerte que el terrestre).
Mediante espectroscopía de alta precisión, midieron cómo responde el electrón a ese campo. Obtuvieron el número g = −2,00227854096 con una incertidumbre de solo 2×10⁻¹⁰ — es como si pesaras un elefante y te equivocaras por una fracción de miligramo. Esta precisión fue posible gracias a nuevos cálculos teóricos que tuvieron en cuenta efectos cuánticos sutiles (la interacción del electrón con su propia radiación) y redujeron la incertidumbre teórica en un factor de mil.
Además, se midió la interacción de los espines (los 'giros' intrínsecos) del electrón y los núcleos. Uno de los coeficientes coincidió con la teoría, pero el segundo se desvió ligeramente. Esto no es una crisis, sino más bien una pista: posiblemente falte algún efecto muy sutil en los cálculos, que ahora habrá que encontrar.
Tal precisión no es importante por sí misma. El ion molecular HD⁺ es un 'laboratorio' ideal para poner a prueba las leyes fundamentales de la física: si los valores medidos coinciden con los cálculos de primeros principios, entonces nuestra comprensión del mundo cuántico es correcta. Y si no, significa que estamos al borde de un nuevo descubrimiento.
El campo magnético de 4 teslas utilizado en el experimento es solo un poco más débil que el campo dentro de un escáner de resonancia magnética, pero 80 mil veces más fuerte que el campo de la Tierra.