Los meteoritos que bombardeaban la joven Tierra no solo dejaron destrucción. Sus cráteres se convirtieron en cuencos donde se acumulaban agua y burbujas lipídicas. Allí, a salvo del sol, estas burbujas se apiñaban, intercambiaban partes y se dividían, como un prototipo de las primeras células vivas.
🎯 Hoy en día, las mismas burbujas lipídicas transportan medicamentos a las células: su envoltura se fusiona con la membrana, tal como lo hacían las protocélulas hace 4 mil millones de años.