El púlsar de rayos X Centaurus X-3 es una estrella de neutrones que gira rápidamente y emite pulsos de luz de rayos X, como un faro. Los científicos apuntaron hacia él tres telescopios espaciales y estudiaron la polarización de la radiación, es decir, cómo oscila el campo eléctrico de la onda de luz. Resultó que esta polarización se comporta de manera muy caprichosa: su ángulo cambia tanto con la energía de los fotones como con la fase del pulso.
Para entenderlo, los astrónomos construyeron un modelo con dos componentes. El primero es el propio pulso, que se describe con un modelo rotatorio, como la aguja de una brújula que gira junto con la estrella. El segundo es un componente adicional que aparece solo en ciertos momentos de la fase. Resultó que si se permite que este segundo componente cambie de brillo, pero se mantiene constante su ángulo de polarización, entonces todos los cambios complejos se explican con una imagen simple.
Observaciones adicionales mostraron que alrededor del púlsar hay un viento de materia, y su densidad cambia con la fase del pulso. Esto significa que la luz del púlsar atraviesa diferentes capas de este viento en diferentes momentos. La dispersión en este viento crea la polarización adicional que confunde el panorama. Así que los caprichos de la polarización no son una rareza del propio púlsar, sino una consecuencia de su entorno.
Centaurus X-3 fue el primer púlsar de rayos X descubierto: se detectó en 1971, y desde entonces sirve como campo de pruebas para el estudio de las estrellas de neutrones.