Dentro de una célula viva flotan gotas que no se mezclan con el líquido circundante, como el aceite en el agua. Estas gotas no son solo acumulaciones pasivas: presionan activamente las membranas y las obligan a curvarse. Los científicos observaron este proceso en células vegetales vivas, lo reprodujeron en el laboratorio y lo calcularon por ordenador.
Resulta que la forma de la membrana depende de la tensión en la superficie de la gota. Si la tensión es alta, la membrana se aplana formando una lámina. Si la tensión es más baja, la membrana se enrolla en un tubo o una copa. La transición entre estas formas no siempre es reversible: para volver de la copa al tubo hay que superar una barrera energética, y la membrana "recuerda" su forma anterior.
Este mecanismo explica cómo se forman las "cebollas" dentro de las vacuolas de las células vegetales, que son grandes vesículas llenas de líquido. La membrana de la vacuola se invagina bajo la acción de las gotas y forma estructuras en forma de copa. Al controlar las propiedades de la superficie de las gotas, la célula puede moldear membranas con la forma deseada en el momento adecuado.
En las células vegetales, las vacuolas pueden ocupar hasta el 90% del volumen, y las gotas en su interior ayudan a formar estructuras internas complejas.