Un vaso sanguíneo diminuto que conecta arterias y venas, permitiendo el intercambio de sustancias.Un capilar es el tipo más pequeño de vaso sanguíneo en el sistema circulatorio, que conecta las arteriolas con las vénulas. Sus paredes delgadas, compuestas por una sola capa de células endoteliales, permiten el intercambio eficiente de oxígeno, dióxido de carbono, nutrientes y productos de desecho entre la sangre y los tejidos circundantes. Los capilares son tan estrechos que los glóbulos rojos a menudo deben pasar en fila india, maximizando el contacto con la pared del vaso.
La existencia de los capilares fue propuesta por primera vez por William Harvey en el siglo XVII, pero fueron observados directamente por Marcello Malpighi en 1661 utilizando un microscopio.
El intercambio ocurre principalmente por difusión impulsada por gradientes de concentración, así como por flujo en masa debido a diferencias de presión hidrostática y osmótica a través de la pared capilar. Moléculas pequeñas como el oxígeno y el dióxido de carbono se difunden directamente a través de las células endoteliales, mientras que moléculas más grandes pueden pasar a través de espacios entre las células o mediante vesículas. El equilibrio de presiones, descrito por la ecuación de Starling, determina si el fluido se mueve hacia dentro o hacia fuera del capilar.
Los capilares son fundamentales en la investigación de administración de fármacos, ya que comprender su permeabilidad ayuda a diseñar nanopartículas que puedan cruzar la barrera hematoencefálica o dirigirse a tumores.
La longitud total de los capilares en un cuerpo humano adulto se estima en unos 60,000 kilómetros, suficiente para dar la vuelta a la Tierra más de dos veces.






