Células biológicas que están vivas y pueden estudiarse con microscopía, a menudo sensibles al daño por luz.Las células vivas son las unidades fundamentales de la vida, capaces de metabolismo, crecimiento, reproducción y respuesta a estímulos. En la investigación física, se estudian como sistemas complejos que presentan propiedades mecánicas, eléctricas y ópticas. Las células suelen ser sensibles al daño por luz, lo cual es una consideración crítica en microscopía y fototerapia. Comprender cómo responden las células a la radiación y a la luz es esencial para el diagnóstico médico, el tratamiento del cáncer y la biofotónica.
El descubrimiento de las células se atribuye a Robert Hooke en 1665, quien observó corcho bajo un microscopio. La teoría celular fue formalizada por Matthias Schleiden y Theodor Schwann en 1839. El estudio de la sensibilidad de las células a la luz ha evolucionado con los avances en microscopía y fotobiología.
Las células están compuestas por una membrana, citoplasma, orgánulos y material genético. Mantienen la homeostasis mediante reacciones bioquímicas y pueden comunicarse a través de señales químicas e incluso mediante emisión de luz (biofotones). Cuando se exponen a la luz, las células pueden absorber fotones, lo que desencadena reacciones fotoquímicas que pueden causar daño (por ejemplo, roturas en el ADN) o activar respuestas protectoras. La sensibilidad depende de la longitud de onda, la intensidad y la duración de la exposición, así como del tipo celular y sus mecanismos de reparación.
Las células vivas se utilizan en el diagnóstico médico (por ejemplo, análisis de sangre), el desarrollo de fármacos, la ingeniería de tejidos y en la investigación sobre fotosíntesis y biofotónica para el monitoreo no invasivo de la salud.
Algunas algas unicelulares pueden actuar como lentes vivientes, enfocando la luz sobre sus cloroplastos para optimizar la fotosíntesis, un fenómeno que ha inspirado la ingeniería óptica.











