La tendencia elástica de una superficie líquida a minimizar su área, lo que la hace resistir fuerzas externas.La tensión superficial es la propiedad de la superficie de un líquido que la hace comportarse como una membrana elástica estirada. Surge porque las moléculas en la superficie experimentan una atracción neta hacia el interior por parte de sus vecinas, a diferencia de las moléculas del interior, que son atraídas por igual en todas direcciones. Este desequilibrio crea una fuerza que minimiza el área superficial, haciendo que los líquidos formen gotas esféricas y resistan la deformación externa. La tensión superficial es responsable de muchos fenómenos cotidianos, como la capacidad de los zapateros para caminar sobre el agua, la formación de burbujas y la acción capilar que eleva el agua por los tallos de las plantas.
El concepto de tensión superficial fue descrito cuantitativamente por primera vez por Thomas Young en 1805 y desarrollado posteriormente por Pierre-Simon Laplace, quien derivó la relación entre la diferencia de presión a través de una superficie curva y su tensión superficial.
A nivel molecular, la tensión superficial es el resultado de las fuerzas cohesivas entre las moléculas del líquido. Las moléculas del interior están rodeadas por otras moléculas, por lo que la fuerza neta sobre ellas es cero. Las moléculas de la superficie, sin embargo, tienen menos vecinas por encima, por lo que experimentan una fuerza neta que las atrae hacia adentro y lateralmente. Esto crea una 'piel' que resiste el estiramiento. La intensidad de este efecto depende de las interacciones moleculares del líquido; el agua, con sus fuertes enlaces de hidrógeno, tiene una alta tensión superficial, mientras que líquidos como el alcohol tienen valores más bajos.
La tensión superficial se aprovecha en la impresión por inyección de tinta para controlar la formación de gotas, en el diseño de dispositivos de microfluídica y en la formulación de detergentes que reducen la tensión superficial para mejorar la limpieza.
Las patas del zapatero están cubiertas de pelos microscópicos que atrapan aire, creando una superficie repelente al agua que aumenta el área superficial efectiva y permite al insecto mantenerse sobre el agua sin romper la tensión superficial.





















