La estrella 31 Aquilae es una estrella anciana que se ha hinchado y se ha convertido en subgigante. Alguna vez fue similar al Sol, pero ahora se ha enfriado y ha aumentado de tamaño. Rota muy lentamente: una vuelta completa tarda muchos días.
El campo magnético de la estrella actúa como un freno: se engancha al gas circundante y ralentiza la rotación. En las estrellas jóvenes este freno es fuerte, pero en la mediana edad se debilita. En 31 Aquilae el freno ha vuelto a funcionar. Esto se aprecia en cómo la estrella pierde velocidad. Los astrónomos midieron su rotación con el satélite TESS y vieron que la velocidad está disminuyendo.
El campo magnético de la estrella está relacionado con su movimiento interno. En el interior de la estrella, el gas caliente sube y baja, como agua hirviendo en una olla. Este movimiento crea el campo magnético. En 31 Aquilae el campo es fuerte y no cambia con el tiempo. Esto significa que el gas en el interior se mueve de manera distinta a como lo hace en el Sol. En el Sol, el campo cambia cada 11 años, pero en 31 Aquilae está congelado.
Los científicos también simularon cómo rotaba la estrella en el pasado. Resultó que ha cruzado un umbral a partir del cual el campo magnético vuelve a frenar. Este umbral depende del número de Rossby, que es la relación entre el tiempo de rotación de la estrella y el tiempo que tarda el gas en su interior en ascender. Cuando el número de Rossby se vuelve grande, el freno se activa.
Ahora los científicos quieren comprobar si otras estrellas viejas se comportan de la misma manera. Si es así, ayudará a entender cómo se comportarán estrellas como el Sol en su vejez. Quizás el Sol también recupere algún día un fuerte freno magnético.
La estrella 31 Aquilae se encuentra en la constelación del Águila y es visible a simple vista. Su edad es de unos 6 mil millones de años, más vieja que el Sol.