Un punto cuántico es como una pequeña isla donde pueden instalarse uno o varios electrones. En este nuevo trabajo, esa isla se conectó a dos 'mares' de electrones: uno plano como una tortita y otro tridimensional como un océano. Los electrones pueden saltar de la isla a los mares y viceversa, y ese salto depende de la forma de la onda del electrón en la isla.
Resulta que algunos estados del electrón en la isla son 'oscuros': el electrón queda atrapado durante mucho tiempo porque su onda apenas se superpone con las ondas de los mares. Ese estado oscuro se parece a un triplete: tres electrones con espines entrelazados que no puede descomponerse fácilmente. Debido a esto, la corriente a través del punto cae bruscamente, y en la gráfica de corriente frente a voltajes (el llamado rombo de Coulomb), un lado se hincha de manera asimétrica.
Este descubrimiento ayuda a entender cómo la forma de las ondas electrónicas controla la corriente en los nanodispositivos. En el futuro, estos estados oscuros podrían usarse como celdas de memoria o cúbits protegidos contra lecturas accidentales.
El estado oscuro del electrón en el punto se parece a un semáforo atascado en rojo: el electrón 've' la salida, pero no puede usarla debido a su simetría interna.