Cuando un bosón W (la partícula que transmite la interacción débil) se desintegra en un quark y un antiquark, a la enorme velocidad del colisionador estos dos fragmentos vuelan casi en la misma dirección. El detector no ve dos partículas separadas, sino un solo chorro ancho, como si dos corredores en la meta se fundieran en una sola mancha en la fotografía. Dentro de ese chorro se esconde información sobre la masa del bosón W original.
El problema es que el chorro se llena de "ruido": la radiación suave en ángulos grandes difumina su masa, como las salpicaduras difuminan la estela de una piedra lanzada. Para eliminar ese ruido, los físicos aplicaron el algoritmo soft-drop: recorta con cuidado las partes externas, demasiado anchas, del chorro, dejando solo el núcleo denso. Es como cuando un jardinero poda las ramas demasiado crecidas para ver la forma del árbol.
Con este método, el equipo de CMS construyó por primera vez una imagen bidimensional: cuántos eventos corresponden a cada combinación de impulso transversal del chorro y su masa después del recorte. De esta imagen se extrajo la masa del bosón W: 80,83 ± 0,55 GeV. El error de solo 0,55 GeV es la incertidumbre más pequeña lograda en un colisionador de hadrones para el canal en el que el bosón W se ve solo a través de chorros.
La precisión aquí no es solo una carrera por cifras bonitas. Cuanto menor es el error, más sensible es la prueba de la teoría. Si futuras mediciones con un error aún menor mostraran una desviación de lo esperado, sería una señal de la existencia de partículas o interacciones desconocidas. Por ahora, el nuevo resultado concuerda perfectamente con el modelo estándar, pero el método abre el camino a pruebas más sutiles.
La masa del bosón W es aproximadamente 80 veces mayor que la del protón, pero el bosón W vive menos de una billonésima de segundo.