Los cuásares rojos son núcleos brillantes de galaxias lejanas envueltos en polvo que tiñe su luz de rojo. Los astrónomos han notado que estos cuásares presentan con más frecuencia que los azules normales una emisión de radio compacta: ondas de radio que provienen de una región del tamaño de una galaxia o menor.
Los científicos tomaron datos de tres radiotelescopios y examinaron manualmente 573 cuásares rojos y 1278 azules para comparar. Resultó que en los cuásares rojos con emisión de radio compacta el espectro de las ondas de radio es inusualmente pronunciado: en frecuencias bajas la señal es notablemente más fuerte que en altas. Esa inclinación del espectro es como una firma característica de una onda de choque.
Las ondas de choque se generan cuando flujos rápidos de gas y partículas del agujero negro (viento o chorros) chocan contra el entorno polvoriento alrededor del núcleo galáctico. En la colisión, las partículas se aceleran y comienzan a emitir ondas de radio, predominando la emisión de baja frecuencia. Cuanto más polvo hay, más fuerte es este efecto.
Los cuásares más polvorientos con espectro pronunciado (86%) tienen una emisión de radio que se explica bien con un modelo de onda de choque por viento con una eficiencia de hasta el 7%. Esto significa que estos cuásares atraviesan una fase de “expulsión de polvo”: chorros compactos o viento del agujero negro aceleran el polvo y el gas, provocando ondas de choque y una emisión de radio intensificada. Con el tiempo, el polvo se dispersa y el cuásar se vuelve azul.
Los cuásares más polvorientos son los “adolescentes” de las galaxias: expulsan polvo activamente y, en millones de años, se volverán limpios y azules.
En la novela “Contacto” de Carl Sagan, la señal extraterrestre proviene del sistema de Vega, donde un disco de polvo alrededor de la estrella recuerda al velo de polvo de un cuásar que oculta procesos poderosos.