Cuando una estrella masiva muere y colapsa en una supernova, nace una estrella de neutrones: una esfera del tamaño de una ciudad pero con la masa del Sol. Su materia está tan comprimida que una cucharadita pesa más que el Monte Everest. Los físicos intentan averiguar la 'receta' de esta materia: la ecuación de estado, que explica el comportamiento de la materia bajo presión. La clave está en las ondas gravitacionales, el temblor del espacio-tiempo provocado por el colapso. Es como adivinar el metal de una campana por su tañido. Una nueva simulación demostró que, incluso con el ruido realista de los detectores y sin saber el momento exacto de la explosión, la inteligencia artificial distingue distintas recetas sin errores.
Este oído nos acerca a descifrar las señales de supernovas reales y desvelar los secretos internos de las estrellas de neutrones.
La sensibilidad de los detectores gravitacionales es tan alta que perciben temblores de espejos diez mil veces más finos que un núcleo atómico.
Los escritores de ciencia ficción han poblado durante mucho tiempo las estrellas de neutrones con cristales inteligentes; ahora la ciencia escucha a escondidas para saber si dentro se oculta una sopa de quarks.