Los físicos han excitado por primera vez una transición nuclear en torio-229 con un rayo láser continuo de menos de un nanovatio de potencia. Es como poner en marcha un péndulo ultrapreciso, pero dentro del núcleo atómico. Este método acelera la lectura de la señal y acerca la creación de relojes nucleares superestables. Imagina un reloj que no se desfasa ni en toda la vida del Universo; tal vez abra la puerta a una nueva física.
Un rayo láser tan tenue como un susurro de luz ha llevado un núcleo de torio-229 a un estado de mayor energía. La mayoría de los núcleos necesitan una explosión de energía, pero el torio-229 tiene una brecha energética tan pequeña que incluso este suave empujón funciona. En lugar de esperar a que el núcleo emitiera luz, los científicos usaron espectroscopia de absorción —midiendo la fracción del susurro absorbida, obteniendo una señal rápida y limpia. Colocaron el torio en un cristal de fluoruro de calcio, en un punto tan silencioso que el zumbido del cristal era casi inaudible.
Un reloj basado en esto podría ser tan estable que perdería menos de un segundo en toda la edad del universo. Podría revelar si el modelo estándar, el libro de reglas de las fuerzas fundamentales, alguna vez se desvía. ¿Y la potencia del láser? El breve destello de una luciérnaga lo eclipsa con creces.
🎯 El torio-229 es el único núcleo que responde a un susurro de luz tan tenue: su energía de excitación es de apenas 8 electronvoltios, comparado con los millones que requieren otros núcleos. Es la diferencia entre un suspiro suave y un trueno.