Un tumor de lengua es como un desconocido entre la multitud. Por fuera todos parecen casi iguales, pero bajo la superficie se esconden personalidades muy diferentes. Algunos tumores se comportan de forma agresiva, otros crecen lentamente. A los médicos les importa saber con quién tratan antes de la operación.
Normalmente, para eso se toma un trozo de tejido: una biopsia. Pero este método no siempre muestra el panorama completo, porque el tumor no es homogéneo. Los científicos decidieron comprobar si se puede "leer" la naturaleza del tumor a partir de una imagen médica común. Tomaron datos de 60 pacientes con cáncer de lengua. Primero dividieron los tumores en dos tipos según la actividad de sus genes. Un tipo está más relacionado con la inflamación y las respuestas inmunitarias; el otro, con procesos en las células de la piel y el metabolismo de las grasas. Luego compararon las imágenes de estos dos grupos.
Diez características de la textura diferían de forma significativa entre los dos tipos. Esto significa que, a partir de la imagen, se puede inferir qué tipo de tumor tenemos delante. Es un primer paso para conocer mejor la enfermedad sin cortes innecesarios.
Así, la imagen se convierte en una ventana al mundo molecular del tumor. El médico mira la imagen y no ve solo una sombra en la pantalla, sino una pista sobre cómo se comportará la enfermedad. Y esto cambia el enfoque del tratamiento antes de que el bisturí toque la piel.
La textura del tumor en la imagen cambia según qué genes estén activos en él. Incluso los procesos moleculares invisibles al ojo dejan su huella en la distribución de los píxeles.