La comunidad microbiana del intestino se parece a una orquesta: no solo importan los músicos, sino también cómo tocan juntos. Cuando hay enfermedad, no solo cambia la composición de los microbios, sino también sus interrelaciones. Los investigadores construyeron redes de interacción de genes microbianos en personas sanas y enfermas.
Compararon tres enfermedades: enfermedad inflamatoria intestinal, diabetes tipo 2 y aterosclerosis. En cada caso, las redes en hombres y mujeres diferían. En los enfermos, las conexiones entre genes microbianos se reorganizaban fuertemente, incluso si la abundancia de los propios microbios cambiaba poco.
Este enfoque reveló mecanismos ocultos de las enfermedades que no se ven con el análisis habitual. Por ejemplo, en mujeres con diabetes, unas conexiones se fortalecían; en hombres, otras. Esto podría explicar por qué las enfermedades cursan de manera diferente según el sexo.
Hay cientos de veces más genes microbianos en nuestro cuerpo que genes humanos, y se intercambian señales activamente.