Braess's paradox in biology is a phenomenon where adding resources or pathways in a network can degrade overall system performance.La paradoja de Braess surge en redes con selección de ruta egoísta o descentralizada. El ejemplo clásico es el tráfico vial: abrir una nueva calle puede aumentar el tiempo de viaje para cada conductor. En biología, este fenómeno se observa en redes de transporte (sistemas vasculares, micelios), en vías metabólicas e incluso en genética de poblaciones. Añadir un nuevo «canal» o mecanismo de regulación que parece beneficioso para cada elemento, en conjunto reduce el rendimiento general debido a la sobrecarga de los cuellos de botella.
Dietrich Braess, matemático alemán, formuló la paradoja en un artículo de 1968 para la planificación del transporte. Sin embargo, hubo anticipos de Ayling y otros. En biología, la paradoja comenzó a discutirse activamente en la década de 2000 tras los experimentos con las redes de Physarum polycephalum y modelos de metabolismo. Las primeras observaciones microscópicas de estructuras biológicas realizadas por Robert Hooke sentaron las bases para el estudio de redes, aunque la paradoja misma no fue reconocida por él.
Consideremos una red donde un flujo Q debe pasar de A a B. Hay dos caminos: a través del nodo 1 y a través del nodo 2. El tiempo de viaje en una arista depende del flujo f: T(f). Supongamos que los agentes egoístas minimizan su tiempo y el equilibrio de Nash se alcanza cuando el tiempo en todos los caminos utilizados es igual. Si se añade una nueva arista que conecta los nodos 1 y 2 con tiempo de viaje cero, inicialmente parece atractiva. Pero en el nuevo equilibrio todos los agentes usan la nueva arista, redistribuyendo el flujo de manera que el tiempo medio total aumenta. Matemáticamente, esto se expresa mediante un sistema de ecuaciones de equilibrio no lineales. En las redes biológicas, el papel del «tiempo» lo desempeña la resistencia al flujo o el coste metabólico. Se aplican principios de minimización de la disipación, pero teniendo en cuenta el egoísmo a nivel celular o de organismos.
Comprender esta paradoja ayuda a los biólogos a diseñar sistemas óptimos en biología sintética y a explicar mejor los extraños fallos en las redes naturales del organismo.
La ameba Physarum polycephalum no tiene cerebro, pero construye una red de transporte eficiente. Cuando los científicos crearon artificialmente conexiones adicionales, la red, en lugar de mejorar, se degradó: una pura paradoja de Braess.












