Si lanzas un puñado de monedas a una caja con compartimentos, cada una caerá en su casillero y permanecerá allí para siempre. Más o menos así se comportan los átomos en una red óptica especial cuando se excitan con un láser. Estos átomos se llaman de Rydberg: uno de sus electrones se desplaza a una órbita muy lejana, y el átomo se vuelve sensible a sus vecinos. La interacción entre estos átomos es tan fuerte que el sistema se encierra a sí mismo en «habitaciones» separadas: conjuntos de estados cuánticos entre los que no hay transiciones.
Los científicos descubrieron que el tamaño y la conectividad de estas habitaciones dependen del ajuste del láser. Al cambiar la frecuencia de su luz (la desafinación), se pueden dividir las habitaciones en rincones más pequeños, y el número de rincones crece con el número de átomos de manera diferente: en algunos casos como el área, en otros como el volumen. Para desentrañar esta maraña, los autores aplicaron un truco: representaron los átomos excitados como «partículas fermiónicas» independientes. Resultó que en esta descripción surgen reglas simples: un fermión no puede saltar a una celda ya ocupada ni saltar por encima de un vecino. Estas reglas dictan exactamente cómo se divide el espacio de estados.
La utilidad práctica es la posibilidad de crear simuladores cuánticos con desorden programable. Se puede calcular de antemano qué «habitaciones» surgirán a una frecuencia dada del láser y observar cómo transcurre la evolución en ellas. Es un paso hacia la comprensión de por qué algunos sistemas cuánticos olvidan rápidamente su pasado, mientras que otros lo recuerdan durante un tiempo infinito. Es como si la caja de monedas decidiera por sí misma cuántos compartimentos abrir y nunca permitiera que las monedas se mezclaran.
Un átomo de Rydberg puede ser cien mil veces más grande que uno normal: su tamaño es comparable al de una bacteria, aunque su masa sigue siendo la misma.
En la novela «Blindsight» de Peter Watts, una nave alienígena utiliza estados cuánticos confinados en sectores aislados para sortear las limitaciones del cálculo.