Se acotó el contenido de bariones en las regiones centrales de los vacíos cósmicos usando medidas de dispersión (DM) de ráfagas rápidas de radio (FRB). Se analizó una muestra apilada de 3455 líneas de visión de FRB del catálogo CHIME/FRB, asociadas con 1288 vacíos de SDSS BOSS en el rango de corrimiento al rojo 0.2 < z < 0.7. Se midió un déficit significativo (3.2σ) de DM hacia los centros de los vacíos, indicando directamente una cantidad suprimida (aproximadamente un 60% respecto al promedio) de bariones difusos en las regiones más vacías de la telaraña cósmica. El contraste de densidad electrónica es δ_e,v = -0.58 ± 0.30. La interpretación conjunta con mediciones del efecto térmico Sunyaev-Zeldovich para vacíos acota la temperatura promedio del gas: T_e ≲ (1.1 ± 0.7) × 10^6 K, correspondiente a la fase difusa templada-caliente. Con los próximos relevamientos (CHORD, DSA, SKA, DESI, LSST, Euclid y otros) el método abrirá oportunidades para el mapeo tomográfico de bariones y el refinamiento de retroalimentaciones en modelos de expulsión de gas hacia medios de baja densidad.
El universo está estructurado como una esponja: tiene regiones densas, repletas de galaxias y gas, y poros gigantes — los vacíos cósmicos. Estos vacíos ocupan la mayor parte del espacio, pero su contenido seguía siendo un misterio — la materia allí casi no se manifiesta.
Ahora los astrónomos han «palpado» los vacíos con ayuda de ráfagas rápidas de radio — pulsos superpotentes que provienen de galaxias lejanas. Al atravesar los poros, el pulso se retrasa ligeramente al toparse con electrones — minúsculas partículas cargadas que quedan en el gas. Como el agua que rodea las fibras de la esponja pierde velocidad. Midiendo el retraso de miles de estas ráfagas, los científicos pesaron por primera vez el gas invisible, principalmente hidrógeno.
Paradoja: este gas se calienta a millones de grados, pero debido a su ínfima densidad casi no transmite calor. Si estuvieras en un vacío, te congelarías, no te quemarías. Tales investigaciones de los vacíos son críticas: permiten estudiar la energía oscura y las propiedades de los neutrinos casi esquivos, refinando los modelos de expansión del universo.
🎯 Si la Vía Láctea estuviera en el centro de un vacío así, el cielo nocturno sería absolutamente negro — ni una sola galaxia, solo unas pocas estrellas tenues.