Los científicos crearon una batería cuántica que se carga cientos de veces más rápido que una normal, porque el cargador funciona como una bomba superpotente que suministra energía mediante pulsos dobles. La batería además casi no pierde carga con el tiempo. ¿Quizás sea un paso hacia los acumuladores cuánticos ultrarrápidos del futuro?
Las baterías comunes pierden carga, como se enfría el té. La batería cuántica funciona de otra manera: su corazón es una diminuta cavidad con fotones que se mueven frenéticamente. Si se la irradia con pares especiales de fotones, la energía fluye a una cadena de celdas-cúbits instantáneamente — como un columpio que se acelera con empujones fuertes. Estas celdas están hechas de materiales que conducen la corriente sin pérdidas (sus propiedades fueron descubiertas por Джон Бардин), y los métodos para controlar la luz en la cavidad fueron perfeccionados por Серж Арош.
Pero la carga rápida es solo la mitad del trabajo. En las baterías comunes de углеродных crece la энтропия, es decir, el desorden, y la energía se escapa. Aquí entra en juego la «luz comprimida»: vincula los fotones de tal manera que las pérdidas quedan excluidas, como si el columpio se detuviera en el punto más alto. La carga permanece estable, como el вода en un termo, y el sistema no teme ni rayones ni empujones-ruidos externos.
Sorprendentemente, la luz comprimida ya se usa en detectores de ondas gravitacionales para escuchar el eco de catástrofes lejanas. Quizás los mismos principios algún día alimenten drones o dispositivos médicos portátiles.
🎯 La luz comprimida, que bloquea la carga, ya ayuda a los físicos a captar ondas gravitacionales: aumenta la precisión de las mediciones en detectores como LIGO, permitiendo captar oscilaciones del tamaño de una trillonésima parte de un átomo.