Cada mañana coges la misma taza, pero el café a veces sabe amargo y otras veces perfecto. No es culpa del café — ni de tu carácter. Dentro de nosotros se mueve sin cesar un panel invisible con decenas de deslizadores: fatiga, hambre, ansiedad, nivel hormonal. En distintos momentos del día están en posiciones diferentes, y la misma señal del mundo exterior produce un resultado completamente distinto.
Los autores del trabajo llaman a este panel estado: una instantánea de cómo el cuerpo, el cerebro y la biología procesan el siguiente evento. No es un rasgo de personalidad, sino más bien el clima interno: las nubes se acumulan y se disipan, cambiando la luz del mismo paisaje. La decisión no está predeterminada por la experiencia pasada; nace aquí y ahora, cuando el impulso externo se encuentra con la configuración momentánea de todos los sistemas del organismo.
Lo más interesante: la conciencia es solo una rendija estrecha a través de la cual vemos nuestro propio estado. Notamos únicamente lo que entra en el foco de atención, y el propio foco también depende de la posición de los deslizadores. Por eso, se puede influir en la elección no con largas persuasiones, sino con una intervención breve en el momento adecuado, como ajustar la configuración antes de tomar una foto.
Los investigadores probaron esta idea con datos de cientos de miles de personas y formularon siete predicciones comprobables. Si aprendemos a detectar el momento en que los deslizadores están en una posición favorable, podremos ayudar a las personas a tomar decisiones en medicina, en el estudio o incluso en una aplicación común del teléfono. El café de la mañana volverá a saber bien, pero ahora sabremos que no es el café, sino nosotros mismos.
A lo largo del día, nuestros "deslizadores" internos — el nivel de cortisol, la temperatura corporal, la actividad genética — cambian con una amplitud comparable a la diferencia entre distintas personas.