Una estrella de neutrones es una ciudad del tamaño de Manhattan comprimida hasta tal densidad que una cucharadita de su materia pesa como el monte Everest. Para entender de qué está hecha por dentro, los científicos miden su radio. Pero hay un problema: muchas mediciones adolecen de errores sistemáticos, como si intentaras medir la altura de una persona que no deja de moverse e inclinarse. Esto afectaba especialmente a las binarias de rayos X tranquilas, sistemas donde la estrella de neutrones roba materia a su compañera sin producir destellos brillantes.
Los autores tomaron una de estas estrellas, X7, en el cúmulo 47 Tucanae, y aplicaron el programa X-PSI. Este modela honestamente la rotación y las posibles manchas calientes en la superficie, esos "movimientos e inclinaciones". El resultado: el radio de la estrella, con una masa de 1,4 masas solares, es de 12,9 ± 0,4 km. Es como si midieras el grosor de un cabello con precisión de un par de micras, aunque el cabello se mueva entre tus dedos.
La gran sorpresa es que tener en cuenta la rotación y las manchas apenas movió la estimación del radio (menos del 1%) y no amplió la incertidumbre. Esto significa que, para X7, estos efectos no son críticos, probablemente gracias a las largas observaciones. Es una buena noticia: las binarias tranquilas, antes consideradas caprichosas, pueden volver a ser reglas fiables para medir estrellas de neutrones. Y un radio preciso es la clave para la ecuación de estado, el gran enigma: cómo se comporta la materia cuando se comprime más que en el núcleo atómico.
Así que la vieja regla vuelve a estar en acción. Ahora, combinando datos de diferentes fuentes, los físicos podrán dibujar con más precisión el retrato de la materia más densa del universo.
Una cucharadita de materia de una estrella de neutrones pesa unos 4 mil millones de toneladas, aproximadamente el peso de todos los humanos de la Tierra empaquetados en el volumen de un dedal.