El Universo en sus etapas tardías puede imaginarse como una multitud que se dispersa tras un concierto. En el modelo cosmológico habitual ΛCDM, la gente camina en silencio, sin molestarse. Pero ¿y si de repente miles de espectadores empiezan a dar ligeros empujones a sus vecinos? Así es como se comportan los axiones, candidatos a ser la materia oscura.
Esto resuelve también el principal enigma cosmológico: los observadores cerca del escenario notan que la multitud se aclara más rápido de lo que se ve desde las últimas filas. Las mediciones cercanas (con supernovas, proyecto de Adam Riess) arrojan 73, las lejanas (con la radiación de fondo) 67. El modelo propuesto por Roberto Peccei y Helen Quinn explica la brecha así: los axiones chocan de vez en cuando, y esos microempujones a escala galáctica hacen que el espacio se expanda con más brío. Dato curioso: esta partícula invisible nació originalmente de la teoría de las interacciones fuertes y ahora reconcilia mediciones enfrentadas.
Los axiones tomaron su nombre de una marca de detergente, porque «limpian» la teoría de problemas, como manchas de una camisa.